hacienda queiles

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Una de las huellas más visibles que ha dejado la historia a su paso por el valle del Queiles es la construcción de tres de los monasterios más representantivos de la orden del Císter en la península. Se trata de las abadías de Tulebras, Fitero y Veruela, tres singulares edificios religiosos de incalculable valor que otorgan a este valle, en el que se levantan los olivos de la Hacienda Queiles, un mayor atractivo. Siempre presidido, además, por la imponente figura del Moncayo, y bañado por las aguas del río que le da nombre, el del Queiles es uno de los valles con más encanto del sur de Navarra.